En este artículo se presenta de manera sintética una investigación que recientemente se realizó en el sur de la península de Yucatán, con la intensión de divulgar los resultados y sus implicaciones, a un público amplio de la región mesoamericana. El objetivo principal de la investigación fue determinar y contrastar, a escala local, los componentes del balance de energía de dos tipos de selva y del cultivo de caña de azúcar.
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La Reserva de la Biósfera Sierra de las Minas (RBSM) es un área protegida que cumple con un papel importante en la conservación de la biodiversidad y en la producción de bienes y servicios ambientales en la región nororiental de Guatemala. La reserva es un área estratégica que contribuye a la conectividad de ecosistemas frágiles, como el bosque nuboso y el monte espinoso- bosque seco, dado que permite la migración altitudinal de especies de aves y mamíferos. Por lo anterior, la RBSM se considera una de las áreas prioritarias para la conservación en Guatemala.
Gráfica: Región de estudio y localización de los sitios de muestreo. Las áreas protegidas son, de acuerdo al orden numérico: 1) Cerro San Gil; 2) Sierra Santa Cruz; 3) Chocón Nacional; 4) Sierra de las Minas; 5) Río Sarstún; 6) Sierra Caral; 7) Punta de Manabique; 8) Chocón Machacas. – La región oriental o caribeña de Guatemala, y en particular el departamento de Izabal, caracterizado por bosque tropical húmedo, es un área importante para la conservación biótica de Guatemala, con 11 reservas públicas legalmente declaradas y dos en proceso de declaratoria (Figura 1, CHM Guatemala 2009). Posee una alta diversidad biológica (Cano, 2006), y es un centro de endemismo para varios grupos taxonómicos, incluyendo las ranas terrestres del género Craugastor y otros anfibios (Smith, 2005; Union Internacional para la Conservación de la Naturaleza [IUCN, por sus siglas en inglés], 2006), palmas del género Chamaedorea (Standley y Steyermark, 1958; Henderson, Galeano y Bernal, 1995) y coleópteros (familias Passalidae y Scarabeidae, Schuster y Cano (2006)). Con respecto a su riqueza avifaunística, se reportan 484 especies, que corresponde aproximadamente al 66 % de todas las aves reportadas para Guatemala, en una extensión de apenas el 18 % de la superficie del país (Eisermann, 2001; Cerezo et al., 2005; Eisermann y Avendaño, 2006; Cerezo et al., 2012; FUNDAECO, datos no publicados). Se registran 384 especies de aves con hábitos principalmente terrestres, de las cuales 51 se consideran endémicas regionales (según Stotz et al., (1996)) y/o mesoamericanas (según Howell y Webb (1995) y Stotz et al. (1996)).